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sábado, 15 de noviembre de 2008



103.430*


Un ejemplo de la irracionalidad racionalizada.


Espacio TBK. Barrio de La Paternal. Me sumerjo en un espacio teatral intimista. Adecuado –caeré en la cuenta después- a la puesta que veré. Un judío polaco. Así, sin medias tintas, directo. Sin cortapisas. Sin “políticas de corrección”. Es la historia de un hombre. De una persona. La dolorosa historia de Berek Frydman. Contada por él. Contada por la obra. Contada por el público en reacciones espasmódicas, de risas incómodas, de una cotidianeidad molesta. La cotidianeidad de la discriminación, del racismo, del antisemitismo. Total... “El mundo sigue. ¿No?”

No. El mundo no sigue. Se detuvo para siempre para aquellos que han sufrido la irracionalidad, el horror que ninguna obra de arte puede mostrar en su profundidad; tal vez ayudar a la memoria y a concientizar. Pero jamás mostrar en su absoluto.

Espacio íntimo con no más de 25 personas –incluyendo a los actores y equipo asistente-. Vamos a ver situaciones cotidianas. En un permanente intertexto, sobre sí y en interpelación permanente al público. La reflexión del hecho teatral en sí. “¿Esto es un teatro? Se pregunta un personaje que será el nexo permanente entre el público y la obra. Ese personaje que comienza riéndose mientras cuenta chistes racistas y antisemitas. Y se sienta allí, en la platea. Con nosotros/as. ¡Pues claro, si es uno más! Es uno más de nosotros, aunque no lo queramos admitir. Nosotros/as somos parte de esa sociedad. De esta especie que generó –y sigue generando- odios irracionales, matanzas, guerras, por doquier y sin cesar.

Una televisión que reproduce una grabación del verdadero Frydman contando por momentos su historia que a su vez es representada en el espacio. Desafío del que la obra –y los actores- salen airosos. La historia de ese muchacho de trece años cuando los nazis invaden Polonia. El raíd de horror que presenció. El ghetto, Lodz, Auschwitz, Matthausen, Gusen II, la muerte de su padre arrojándose al vacío. Todo relatado por Berek y por el personaje en un tono neutro, pausado. Delirantemente cotidiano. Como los brutales chistes racistas que “mechan” la puesta. El no menos delirante programa televisivo “Hombres de la Historia”, parodiado descarnadamente en una entrevista al hijo Claudio. Poseedor de los retazos de historia contados por su padre Berek. Testigo de sus pesadillas, de sus pesares, de sus dolores, de una parte del horror vivido. Exposición de la mezcla de show y realidad. Obscenidad descarada ante la pantalla negra que muestra el paso del tiempo. El correr de un reloj mientras el recuerdo de Berek no inunda el lugar. ¡Todo sigue igual! Las burlas de la época nazi enmascaradas en esos chistes salvajes. Rupturas en el tiempo con un mismo eje. Horror-violencia-Recuerdo. No es hoy, no es ayer. Es siempre. Es ahora. En ese hombre ignorante y bestial que se ríe sobre las cámaras de gas, sobre el dolor y sufrimiento de millones. Dolor de ayer, dolor de hoy. Dolor de mirar y no ver. “Ver, abarca la totalidad del objeto” recuerda didácticamente, uno de los personajes. Dramaturgia acertada la de Alejandro Mateo sustentada por tres actores sólidos. Sin fisuras. Dolorosamente cotidianos, en clave de barrio porteño. De Buenos Aires de televisión 2008.

La cotidianeidad del mal parafraseando a Hannah Arendt. La sinrazón de la razón. Y el dolor que no cesa. En la planta escénica, en las gradas, en ese televisor, en esas notas musicales de un Claudio heredero del dolor, en ese espectador que se movía incómodo a mi lado durante la puesta y en el recuerdo de Berek Frydman. Hombre. Víctima. Y sin dudas, no es el protagonista de tantos programas de televisión estupidizantes y falsarios del pasado, pretensos de serios y comprometidos. Por el contrario: fue un verdadero “Hombre de la Historia”.

Juan Lucas Tossard, para LRN

* 103.430 Es el número que recuerda Berek de su paso por el Campo de Concentración de Matthausen.

Con NICOLÁS MATEO, HÉCTOR SEGURA y WALTER ROSENZWITAsesoramiento historico literario : Claudio FrydmanDiseño lumínico : Cristina LahetEscenografía y vestuario: Alejandro MateoFotografía: Paloma AballoneAsistencia de dirección: Cinthia ChomskiAsistencia técnica: Pamela Vargas MillaPrensa: Caro AlfonsoDRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: ALEJANDRO MATEOSábados - 21.00 ESPACIO TBK Trelles 2033 - 1ro - 4586.2971 - Paternal(Entre Camarones y San Blas)Imprescindible hacer reservas por las características de la sala.La función comienza a horario

miércoles, 5 de noviembre de 2008



“¡Viva el Teatro!”

¡ÚLTIMO MOMENTO! ¡ÚLTIMO MOMENTO!” “El Surrealismo no ha muerto, hay sobrevivientes en un teatro del Abasto. Ampliaremos”

Esa fue la exclamación que me surgió mientras pensaba la puesta física, interesante, ansiosa y dedicada de “Ubú. Un beso único” Extraña y deliciosa sensación de llegar a una fiesta que se inicia. Música Electrónica que recibe al/la espectador/a. Rollos de papel higiénico en las butacas; alcohol y cigarrillos y fiesta en la escena.

La metáfora de la lucha por el poder. Sea en Polonia, en Rusia o en algún remoto paraje del Planeta. La sinrazón del poder, lo absurdo. La irresistible ascensión de papá Ubú empujado por mamá Ubú, en los vericuetos, traiciones, deslealtades hacia el trono. La corona. ¿Acaso no hay una esencia surrealista en la búsqueda del poder?

La pantalla en escena que refleja los acontecimientos de una cámara indiscreta, obscena –conviene recordar que está emparentada con skené- mostrando todo. Evidenciando que no hay escapatoria a la mirada de l@s otr@s. Carnaval de la mirada. Citas a Man Ray, a Breton, al Surrealismo, poniendo el cuerpo en cada línea, en cada mirada. Invitación al público a la fiesta del Teatro. En el licor dionisíaco, que no era ajenjo, pero era alcohol, ( puedo dar fe de ello)

Suelta de profilácticos hacia al público. Invitación cruda a la pulsión dionisíaca del hecho teatral. El recuerdo de Artaud, de Buñuel, “guerra de papel higiénico” entre el público y las huestes de Ubú, la muerte, la petit mort de sexo y violencia. El orgasmo, la orgía del poder y siempre poniendo el cuerpo. ¡Y cómo!
¡Mierdra! Gracias por invitar(nos). Teatro crudo. Teatro absurdo. Teatro doloroso. Teatro que mancha. Teatro.

Rainer Garcya, para LRN


UBÚ Un Beso Único

Funciones: Sábados a las 20:00
Teatro: Puerta Roja
Lavalle 3636 (Abasto) – Ciudad de Buenos Aires –
Localidades $20 (Descuentos a estudiantes y jubilados)
Reservas al 4867-4689
Dramaturgia y Dirección: Guillermo Yanícola

Basada en Ubú Rey de Alfred Jarry y textos de Tristán Tzara, Antonin Artaud y de los actores, surgidos en los ensayos; y en fotografías de Man Ray.

Elenco:
Paola Belfiore, Olivia Diab, Daniela Silva, Gabriel Celaya, Alejandro Frenkel, Maximiliano Mena, Sebastián Villar.

Gráfica: Leandro Chiappa, Mario Gemín.
Asistentes de Dirección: Claudia Mosso, Cristina Ribas.

miércoles, 29 de octubre de 2008




Personajes de terapia
“Criminal” un obra muy recomendable en el Espacio Teatral “Delborde”.


Sobre una alfombra triangular se presentan cuatro personajes. A intervalos el tiempo se recorta y establece, generando una dinámica interesante sobre la cual acontece la trama narrativa.
“Criminal” es una historia bien contada, astuta y divertida. Dos psicólogos, un matrimonio, un amante, un homicidio.

Las actuaciones son muy buenas, sorprenden los giros en la historia, aún aquellos esperados.
El manejo del espacio, la sincronización de los actores, la musicalización e iluminación establecen un diagrama prolijo que hace de la sencillez un recurso prolífico.

Escrita por Javier Daulte y dirigida por Marcelo Velázquez, “Criminal” juega constantemente haciendo de lo imaginado el espacio de la presencia. Sin duda una obra para disfrutar y divertirse mucho.

Cintia Mariscal para “Los restos del naufragio”

Ficha técnica:

Una obra de Javier DaulteDirección: Marcelo VelázquezSábados 21:30Del Borde Espacio Teatral: Chile 630 – San Telmo - http://www.delborde.com.ar/Localidades: $25 ($15 descuento estudiantes y jubilados).Reservas: 4300-6201
Elenco: Uki Cappellari, Eduardo Narvay, Paola Cappellari, Luis DartiguelongueDiseño de escenografía: Fernando LeivaDiseño de iluminación: Pehuén StordeurVestuario: Natalia García BarrosMúsica original: Emiliano SpadacciniDiseño gráfico: Verónica DuhDifusión: Tehagolaprensa Asistente de dirección: Inés Echavarría




Recordar lo que no fue

Más que nunca” de Carolina Tisera, todos los viernes en Puerta Roja.

Un espacio sin nombre, un no lugar. Seis mujeres se detienen. La puerta que no abre es la espera que inaugura la historia.

Se sobreponen los discursos. El público no se agota de girar su mirada y encontrar en esos gestos, espacios múltiples, semi privados, casi compartidos.

“Mas que nunca” puede ser leida como la metáfora de las Willis. Seis novias abandonadas,un hombre en común, una cita. Jauregui es sólo eso-un nombre propio- y al mismo tiempo el hilo que las une, el silencio que se derrama sobre sus truncados destinos.

Ya no existe un afuera, quizá ellas mismas ya no existan. El espacio deja de serlo, la espera ya no tiene remitente, destinatario tampoco.

Algo ha cambiado. Quizá sea el vacío que genera atreverse a soltar, quizá sea el discurso desprovisto de formalidades-el discurso genuino- quizá una especie de verdad.

La espera obliga, el silencio impele. El amor deviene un recuerdo demasiado simple para ser recordado.

Sobre textos de Manuel Puig, Marossa di Giorgio, Adelia Prado, Dorothy Parker, Roberto Arlt y Carolina Tisera, “Mas qe nunca” cuenta una historia sobre la no historia. Dice el no ser que podría haber sido. Detiene y hace detener, hasta que todo decida comenzar de nuevo.

Cintia Mariscal para “Los restos del Naufragio”

Ficha técnica:

Puerta Roja: Lavalle 3636. TEL: 4867-4689
Viernes 22:30
Lucia Stella / Maribel Outeda / Veronica Seara / Corina Bitshman / Marcela Perez / Malena GuinzburgIluminación y fotografía: Sergio Costessich / Realización escenográfica: Jorge CostessichVestuario: Carolina Tisera / Peinados y maquillaje: Peluquerías WalookDiseño gráfico: Diana Rutkus / Dirección coreográfica: Luciana SpadaforaAsistencia de dirección: Sergio Costessich

sábado, 20 de septiembre de 2008


“Teatro para pájaros”, en la flamante sala Fuga Cabrera.
Teatro para el Rock
Luego de su estreno en el 2007, Daniel Veronese repone la obra en su nueva sala.

Life is but life, and death but death!
Bliss is but bliss, and breath but breath!
And if, indeed, I fail,
At least to know the worst is sweet.
Defeat means nothing but defeat,
No drearier can prevail!
Emily Dickinson


Uno de los mayores exponentes de la denominada “nueva dramaturgia argentina”, Daniel Veronese, ha sido profundamente estudiado y analizado, reconocido por su creatividad y calidad como artista, titiritero, dramaturgo, un verdadero “animal de teatro”. Prolífico, creativo, multipremiado, es reconocido no sólo por el campo de los teatristas, también por el ámbito académico que lo requiere de modo permanente para sus análisis y trabajos universitarios. Sin dudas, su obra constituye – junto con Rafael Spregelburd , Mariano Pensotti, Alejandro Tantanian y Javier Daulte, entre otros– un material invalorable para todo aquel que intente comprender que ha acaecido en los últimos años dentro de la producción dramática nacional.

Con varias obras en cartel, un proyecto cultural propio y genuino, la búsqueda de trabajo con nuevos lenguajes como el cine , y la relevancia de su labor en España; se ha puesto en la picota de la producción periodística y mediática en lo que a temas de espectáculos respecta. En este caso, nos abocamos a enfrentar la lectura de una de sus últimas manufacturas: “Teatro para pájaros”.

La obra se ha reestrenado este año, luego de su lanzamiento en el Teatro del Pueblo – marzo 2007- , esta vez, en Fuga Cabrera, la sala inaugurada recientemente en su propia morada.
Como sucede en cada ocasión donde un autor de su talla sube a escena un trabajo, múltiples medios de comunicación editan y producen material - ¿crítico?- sobre la obra en cuestión. Si se realiza un recorrido pormenorizado sobre los distintos metatextos producidos en torno a “Teatro para pájaros”, se encuentra una constante de lectura presente en la totalidad de las plumas que han espetado la tinta sobre el papel: la característica de obra organizada en base a un juego de “cajas chinas” , el trabajo autorreferencial signado por las parejas de integrantes del campo teatral que se la pasan hablando y dando cuenta de las problemáticas endógenas de aquello que se alude y puede entenderse como “el teatro argentino”, “teatro dentro del teatro”.
Frente a este cúmulo de entramados textuales redundantes, surge una serie de interrogantes prolíficos que podrían permitir la posibilidad de enunciar algo más, sino no tiene sentido continuar repitiendo lo mismo a través de los textos. En principio, como lectores y amantes del teatro, ¿Estamos compelidos a remachar sobre lo mismo? ¿Debemos intentar aportar a cierto estadio de búsqueda y apertura del texto más allá de lo que los propios productores piensan acerca de su trabajo? ¿En esta época estampada por el hipertexto, no es necesario ejecutar algún tipo de estrategia discursiva que abogue por la distinción y la calidad de la información sobre los espectáculos que intentamos atrapar? Los entresijos son surtidos y el debate continúa siendo el de siempre: ¿Cuál es el lugar de la crítica de espectáculos en nuestra contemporaneidad?

Si bien este no es el espacio para debatir acerca de las numerosas cuestiones sobre la crítica periodística y académica, es necesario plantearlas permanentemente para tener en cuenta que no escapa a la crisis massmediática imperante en los medios de comunicación, por una parte, y en las decisiones de qué y quienes logran publicar, de acuerdo a los multilaterales factores de poder intervinientes – de ello, la producción académica y sus agentes, bien lo saben -, por la otra.

Lo cierto es que poco se ha hablado en el caso de “Teatro para pájaros”, acerca de la miscelánea materia surtida que constituye, producto de un fructuoso edificio ensamblado a partir de piezas seleccionadas con eminente precisión.

Desde el inicio del rito, observamos que el espectáculo intimará la enciclopedia y el reconocimiento atento del espectador avezado, interesado en asir la batería de elementos que se proponen. El público ingresa a la sala lentamente, toma asiento en las añejas butacas impregnadas de aplausos, mientras se oye a los actores conversando en un entrepiso, como si fueran músicos prestos a salir a escena. Charlan, se ríen, debaten, sesgan con sus voces el sonido estereofónico que suena con energía: los diálogos de “The Raven”, la obra que Lou Reed produjo sobre textos de Edgard Alan Poe.
Sin darse cuenta, los asistentes al espectáculo ya han sellado el contrato, presencian desde el inicio los mecanismos de un cúmulo de partes y fragmentos que se adhieren para contar una historia. El relato versa sobre el teatro y los actores están en escena, mostrándose tal cual son – excelente elenco que evidencia el arduo trabajo subyacente y la “química” que los une- , allí arriba, viviendo la intensidad de “la previa”.
La elección de la música no es inocente, ya que el juego intertextual será el tutor a seguir durante toda la función. En un devenir paradigmático, brota Lou Reed, que tomó los textos de Poe, elaborando un intenso desarrollo musical consumado en POEtry, dirigida por Robert Wilson en el 2000.
Las relaciones entre rock y teatro constituyen un resquicio de entrada feraz para llegar a la representación. De hecho, Veronese posee, como dramaturgo y director, una rítmica especial en la creación de belleza, no solo en Open House – donde Lou Reed es fundamental -, también en otras obras de su factura, como Variaciones sobre B, Cámara Gesell, Circonegro, Señoritas porteñas, Luisa, Luz de mañana en un traje marrón- precisamente, Rubén Szuchmacher incluyó las últimas tres en un espectáculo al que denominó: Música rota-, etc.

También, la música pivotea durante toda la obra, así suenan temas de Leonard Cohen e Iggy Pop, se menciona a Moby en los parlamentos. Podríamos afirmar que existe un trasfondo rocker en la dramaturgia de Veronese, más aún, en toda su existencia artística: esa energía ciclópea que lo lanza a producir constantemente; las marcas que orientan la mirada hacia un gusto por la música; la forma de trabajo con múltiples elencos a la manera de un sesionista experimentado; su concepción de poner en escena una máquina poética que podríamos asimilar a la ligazón del rock y la fuerza característica de la máquina – tengamos en cuenta , además , la similitud por proximidad semántica de algunos nombres como La Máquina de hacer pájaros , La Aplanadora del Rock, etc. -; incluso, la instancia precedente de los actores se asemeja a la espera intensa por salir al escenario que todo músico transita en cada recital. Ellos esperan allí la salida frente al público, prestos para comenzar la función con la misma celeridad con que un violero toma su instrumento y transforma el entorno, irrumpiendo sobre el silencio con la masa de sonidos.

Un campo de tensiones textuales se desata en la escena, el relato permite no solo postular la evidente autorreferencialidad; lo interesante es construir la lectura a partir de las tensiones inter – sistemas estéticos, ubicando la mirada en el universo simbólico-cultural, para encontrarnos con la dimensión filosófica del intertexto: la inexistencia de un origen, la concomitante posibilidad de re-comenzar permanentemente, abriendo posibilidades paralelas a las “verdades hermenéuticas” que postulan la exégesis única del Texto.

Así, los poemas de – y el sujeto – Emily Dickinson resuenan en el profundo discurso que emite Gloria (Laura López Moyano), captando cierto vigor en el carácter punzante de sus dichos acerca de los que detentan el poder dentro del teatro, profiriendo las palabras sobre Antonio, el productor que se mofa de los actores mientras juega a ser una star del cine italiano, Tony Musante.
Por detrás de la arquitectura de la acción se proyecta como un espectro reluciente, una de las mejores obras de Etore Scola, C'eravamo tanto amati. Gloria, como Luciana en el film, intenta vivir de su profesión como actriz, motivo que la perturba constantemente y le provoca un repudio recóndito hacia los “dueños del teatro”, los productores y los espectadores alienados que determinan “lo que hay que ver”. Además, retumba la entrañable relación de amistad y pasión que vive entre los personajes.
Por sobre todas las cosas, “Teatro para pájaros”, apela a la bienquista libertad que el sujeto sólo puede hallar en la experiencia estética y erótica. De acuerdo a como Ricardo le asevera a Teresa – unos excelentes Lautaro Delgado y Marina Bellati -, hacia el final del espectáculo, ¿Los espectadores podrán decir: “ya sé de qué hablaba la obra”?

Conrado Beretta, para LRN.

Audio de nuestra emsión - Viernes 19/9/08



Ficha técnica:
Obra: Teatro para pájaros. Autor: Daniel Veronese. Elenco: Malena Figó, Diego Gentile, Marina Bellati, Lautaro Delgado, Laura López Moyano y Leonardo Saggese. Dirección: Daniel Veronese
Sala: FugaCabrera, Cabrera 4871 "C". Reservas 4833-2043 - fugacabrera@gmail.com
Prensa: Carolina Alfonso. Iluminación: Gonzalo Córdova. Diseño de escenografía: Daniel Veronese. Operación Técnica: Martín Acuevide. Producción ejecutiva: Sebastián Blutrach. Asistencia de dirección: Tatiana Sandoval



“La re-vuelta de los padres” para ver o debatir en familia.

Conflictos puertas adentro
La puesta de Guillermo Ghio nos relata, desde la lógica de la comedia, una problemática familiar actual.




Todos somos hijos, pero no todos somos padres. Cada ser humano es producto de una mujer y un hombre. Nadie puede desprenderse de esa condición primordial. Es nuestro propio nacimiento el que nos enmarca en esa característica. Aunque, siempre es imprescindible la existencia de los padres creadores para conformar así esa relación simbiótica e irremplazable entre ambos.

La familia tipo de "La Re-vuelta de los Padres" despliega una realidad muy habitual entre padres e hijos adolescentes en la actualidad. En pocas palabras, el problema básico en su convivencia es la incomprensión de las necesidades de la otra persona y el hecho de no poder “ponerse en la piel del otro”. Sin embargo, esta tragicomedia plantea la ingeniosa posibilidad de invertir los roles para que se genere un mejor entendimiento entre ambas partes. Esto implica que por un fin de semana, los padres deberán ser los hijos y viceversa. Es muy interesante el entretejido lingüístico que provoca este juego macabro dado que emergen preguntas como ¿se puede renunciar a ser padre? ¿por qué tenemos que entenderlos a ustedes? ¿qué hacemos ahora que somos padres? y ¿por qué nos tuvieron?, las cuáles movilizan al espectador. Esta sensación de identificación con la problemática es reforzada por le elección de Guillermo Ghio de romper por un momento la cuarta pared con la acción de entregar los manifiestos que explican los motivos de la inversión de roles.

El trabajo actoral de los cuatro intérpretes logra diferenciar claramente las dos energías necesarias para la oposición de los personajes. Es destacable Juan Carrasco, particularmente cuando se han invertido los roles y debe actuar de hijo, debido a la espontaneidad que le imprime a su manera de decir y hacer propio cada texto. La interpretación de Loren Acuña es adecuada e interesante en su expresión corporal, sin embargo su acento centroamericano dentro de una familia porteña resulta un elemento que queda injustificado dentro de la diégesis de la obra. Tanto María Eugenia Álvarez y Santiago Saracca logran transmitir con sus acciones y su corporalidad los sentimientos de sus personajes adolescentes.

La obra devela las dificultades de comprensión que existen entre las distintas generaciones dentro del seno familiar básico. Nos permite observar la intimidad de cuatro personas en su convivencia diaria. Todo se consuma, cuando la resposabilidad es representada simbólicamente a través de una pelota que va pasando de manos.


Roberta De Biase, especial para Los Restos del Naufragio.

Ficha técnica
Autoría: Ana JusidDirección: Guillermo GhioActuan: Loren Acuña, Maria Eugenia Alvarez, Juan Carrasco, Santiago SaraccaVestuario: Peonía VelozBanda de sonido: Miguel RurArte: Guillermo GhioAsistencia general: Norberto Portal
Lugar: Centro Cultural Caras y Caretas, Venezuela 370
Teléfonos: 5-354-6618
Viernes y Sábados 21:00hs

viernes, 19 de septiembre de 2008


Desafío Improvisado
Ricardo Behrens, Hacho Badaracco y Agustín Maggi, integrantes de la Selección Argentina de Impro profesional, presentan un espectáculo divertido e inesperado.
Una buena opción para una noche improvisada.

Improvisados desafíos ponen en escena el virtuosismo y la destreza de tres actores, que velozmente exploran y construyen.

El público rompe la cuarta pared para dictar la dinámica del espectáculo, proponiendo constantemente temas, escenarios, géneros y estilos.
Sorprende la versatilidad de estos actores, el crujir constante de la rutina destruida, el inicio de la acción siempre nueva, llena de resoluciones inesperadas.
Desafíos impro es una obra sin obra. Una suerte de estructura, una consigna. Pone de manifiesto el trabajo minucioso del actor, quien se muestra primero en tanto individuo para luego devenir “personaje”.

En el marco de un acompañamiento musical que continúa con la lógica de “construcción espontánea”, estos desafíos le ponen ritmo y diversión a un público invitado constantemente a la participación.
Ricardo Behrens, Hacho Badaracco, Agustín Maggi y Mauri Erman, a cargo de la música en vivo, son los responsables de ésta obra difícil de escribir, por su enorme movilidad y cambio. Dichos actores, integrantes de la Selección Argentina de Improvisación - http://lpimatch.com/ - viajarán próximamente al mundial de Brasil, donde representarán a la Argentina.
Desafíos Impro es sin duda una obra divertida, multiforme y siempre nueva, una buena invitación para ser juez y parte de una noche asombrosa y divertida.

Ficha técnica:
Actores: Ricardo Behrens, Hacho Badaracco, Agustín Maggi
Música: Mauri Erman
Idea y Dirección general: Ricardo Behrens
Teatro Liberarte: Corrientes 1555
Funciones: Viernes 23:30
Reservas: 4372-9224
Cintia Mariscal

"Sabor a Freud", con dramaturgia de José Pablo Feinmann

EL BOLERO DE PASCAL

"Un certain Blaise Pascal etc... etc..."
Jacques Prévert (Fatras)


La Modernidad. El fin de los grandes relatos. ¿Estamos ante el fin del Psicoanálisis?

En clave de comedia crítica hacia el discurso freudiano el texto de Feinmann nos entrega una obra ingeniosa, ambivalente.
Puesta en crisis de un relato –como sugiere en un momento el psicoanalista Kovacs- que en Buenos Aires, tal vez la capital del Psicoanálisis en América, tiene furibundos/as detractores/as y apologistas.

Aunque con el devenir del texto, en clave de comedia, se percibe que subyace un debate conceptual que no es ajeno a la problemática del Pensamiento contemporáneo. Así como la vieja querella en el nacimiento de la Estética, el debate entre Modernidad y Posmodernidad se cuela en el texto.

Principia la obra ampliando el espacio teatral, con un monólogo que intenta justificar la existencia del Psicoanálisis, supuestamente ejerciendo una autocrítica, pero como en todo el desarrollo de la obra, hay un "ida y vuelta" entre la censura y la mirada ambivalente sobre el discurso freudiano. O psicoanalítico si se prefiere.

Un analista y su analizante en una sesión que se extiende durante una tarde y cómo se muestra en ella la relación especular llevada por la parodia a una mutua conversión o permiso para cada un@ en su "verdadero yo". Así discurren los temas recurrentes –y pendientes- de la existencia, "el Edipo", "el matrimonio", los deseos ocultos, "el Ser o no Ser" son desarrollados con la impronta del discurso del filósofo y escritor argentino.

Original puesta en intertexto permanente con el discurso cinematográfico, los credits son presentados como en un texto fílmico. Una iluminación a guisa de pantalla que permite leer textos escritos en escena, con paneles blancos, que sirven de pantalla fílmica para la representación dentro de la representación de un Rick Blaine de Casablanca que canta bolero con una Dolores Durán, pretensa Ilse Lund (Ingrid Bergman). Citas a Spellbound (1945) (Cuéntame tu vida) (A.Hitchcock) tal vez una de las primeras películas que abordó la temática psicológica como algo central para un relato cinematográfico; Psycho (1960) del mismo genio del cine que continuó con la temática, pero con una vuelta de tuerca más; hasta se cita a The Exorcist (1973) (El Exorcista) de William Friedkin; textos sonoros de soundtracks, dobles encuadres, íconos del cine clásico traídos a cuento como Marilyn, las rubias platinadas y el bolero con las canciones de Javier Vargas y Tito Rodríguez.

La pulsión encarnada en este género musical, "en el bolero no hay lugar para grises" Eros y Tánatos y la lectura textual de "El malestar en la cultura" de Freud, son el bagaje que sustenta lo que podría denominarse "obra representativa de una tesis". Arriesgándome, la tesis de la permanencia o persistencia de la Modernidad ante el avance posmoderno globalizante.
Ampliación audaz por momentos de la planta escénica ante una platea que espera la situación de comedia entre un psicoanalista edípico y una mujer aburrida y sometida que crea una cantante "mujer fatal" (otra marca del cine clásico al que es afecto el autor) para soportar su aburrida, cómoda -capitalista- existencia.

La dialéctica del bolero que plantea sólo extremos, -como su opuesto la música "techno" (posmoderna) en la que "se baila lejos, seguro"-; dos personajes, dos historias ocultas -el deseo de ambos de ser cantantes, "un otro/a"- esos grandes temas (esos "relatos") son clausurados por la aparición de la muerte. La muerte como libertad, como la única ruptura.

Todo Feinmann, pura reflexión. Es mucho. Una sonrisa amarga. Credits. Con un sinestésico final de Casablanca musicalizado con un bolero: "Cobarde corazón" Ambivalencia receptiva que dependerá de si el/la espectador/a tiene práctica analítica previa. The End.

Inge Voss. Para LRN



SABADOS 23:00
BOEDO XXI (Boedo 853)
Reservas 4957-1400
Entradas $20
Estudiantes y jubilados $15

Dr. Ernesto Kovacs…………..Julio Luparello
Lucía Espinosa…………. Susana N. Fernández

Puesta y dirección: Jorge Vigetti
Autor: José Pablo Feinmann
Música Original: Martín Bianchedi
Dirección de arte, escenografía y vestuario: Soledad González
Diseño de luces y operación técnica: José Luis Misevich
Edición de imágenes: Magdalena Mastromarino
Fotografía y gráfica: Soledad González

www.saborafreud.blogspot.com

sábado, 6 de septiembre de 2008



Danza sin edad
“Te bailo la justa” , el nuevo espectáculo del Ballet 40/90. Todos los viernes en el Teatro Empire.

Cuarenta personas en escena, de entre cuarenta y noventa años. Un ballet heterodoxo, en el marco de un espectáculo que rompe la lógica de todo espectáculo.

Se trata de bailar. No subsumidos en el criterio normalizador del mercado, sino por el placer de hacerlo, demostrando con alegría y cierta irreverencia que no hay limites donde hay voluntad.
Elsa Agras, la coreógrafa y directora del Ballet 40/90, sorprende con un saludo austero y conmovedor. Con sus ochenta y tres años lleva adelante un proyecto inmensamente laborioso.

Las coreografías, son sencillas más originales y variadas. Todo el espectáculo se enmarca en una excelente utilización del espacio y de las posibilidades físicas de sus bailarines.

Heterogeneidad de géneros y estilos, el espectáculo propone recorrer diversas danzas, en una sucesión de escenas muy bien musicalizadas e iluminadas. Invita a bailar en la butaca, a participar con palmas y ¿porque no?, a ser parte de la danza, ni bien alguno de los bailarines te tome de la mano con un paso entre piernas.

“Te bailo la justa” es sin duda un desafío, no tan solo para los bailarines que cada viernes se presentan ante un público que no está educado para verlos, sino también para todo aquel que haya abandonado las posibilidades creativas de su cuerpo, para quien lo haya silenciado.
Con profesionalidad y mucho trabajo “Te bailo la justa” es una excelente oportunidad para sorprenderse y animarse a bailar.

Cintia Mariscal , para Los Restos del Naufragio
Ficha técnica:
Bailarinas y Bailarines:Águeda Escalada, Alicia Clara Pereyra, Alicia López Bentos, Alicia Nosdeo, Ana Maria Alonso, Andrés Magre, Betty Zampini, Blanca Saponaro, Cecilia Scardamaglia, Cristina Córdoba, Cristina Gemma, Elsa Barleta, Eva Banker, Flora Fromer, Floris Choihed, Graciela Jacquemoud, Graciela Maldonado, Hilda Maldonado, Irma E.Mansilla, Julia Kropivka, Laura Adriana Bruno, Maricarmen Pontillo, Marina M.Mazzaglia, Mario Goluboff, Marta D’Alesandro, Matilde Cuenca, Mimi Rossi, Mirta E.Rosenberg, Mónica Bennett, Nene Pereyra, Nilda Perazzo, Nora Pasavanti, Patricia Seri, Perla Ledesma, Sadi Vergona, Teodora Kacoliris, Zulema MartearenaAsesora de Vestuario: Elsa BarletaSonido: Andrés BonelliIluminación: Marcos Guzman/Carlos UrrutiaAsistentes de Danza: Nora Pasavanti, Mimi Rossi, Marta D´AlesandroAsistente de Dirección: Adriana L. Bruno, Cecilia ScardamagliaCoreografía y Dirección: Elsa Agras

Funciones: viernes, a las 21hs
Teatro Empire: Hipólito Irigoyen 1934
Informes y Reservas: 4953-8254


Una obra producida en el marco del proyecto pedagógico del IUNA
“El milagro de la fe”
"El perpetuo socorro", con dirección de Sergio Boris.


“Ya no creo en nada, ya no creo en ti, ya no creo en nadie, porque nadie cree en mí”
V8 Destrucción




No descubriré algo nuevo al decir que existe un debate que sigue sin cerrarse como el que motiva la existencia del discurso religioso; en este campo conceptual, Sergio Boris y l@s alumn@s del Instituto Universitario Nacional de Arte nos sorprenden con una obra reactulizando el debate en éste, su proyecto de graduación para la Licenciatura en Artes Dramáticas.

Once personajes en escena. Diez alumnas, heridas, golpeadas por la lucha religiosa. “El milagro de la fe” se sostiene en algún momento del texto. La lucha cuasi futbolera con “las Adoratrices”. Un lenguaje de violencia enmascarada en el fanatismo religioso, mientras en un alto en la lucha, la líder decide planear la “contraofensiva” en la casa de un ex profesor (Hugo) con quien mantiene una relación amorosa. Caricaturizado como unos bigotes de los años veinte. Dolor esparcido en ese grupo de alumnas que solamente pueden justificar su existencia, en la virulencia de su relación con las otras. Relación erótica encubierta de todas hacia él y de él hacia ellas durante un rito como el de la cena que ocupa toda la temporalidad. ¿El mito de la Última Cena?
Violencia verbal, lenguaje blindado. Armas, golpes, explícitos y tácitos.
Crítica de la religión católica romana, sensata, sin panfletos. Quirúrgica y devastadora. Sin golpes bajos en un anochecer “velando las armas” por jóvenes mujeres que no han crecido y siguen en una lucha irracional. Opiácea.

Elogiable proyecto, ambicioso y resuelve el desafío de un elenco extenso como poner once personajes en escena con escasos recursos técnicos, una planta despojada y un texto preciso. Tranquilizador también, porque hay dramaturgia joven y el teatro argentino sigue nutriéndose con nueva savia y respetando su historia de espíritu crítico que no es poco.

Juan Lucas Tossard para LRN

Audio de la emisión del 29/8



Ficha técnico artística

Dramaturgia: Sergio BorisActuan: Melisa Aimar, Lorena Azconovieta, Ludmila Baigorria, Federico Barroso Lelouche, Eugenia Carraro, Carolina Domínguez Yates, Mariela Finkelstein, Gisela Meligeni, Fiorella Pedrazzini, Sol Rodríguez Seoane, María ZubiriVestuario: Gabriela A. FernándezEscenografía: Gabriela A. FernándezIluminación: Florencia BengoleaMúsica: Carmen BalieroFotografía: Michel MarcuColaboración autoral: Adrián SilverDirector asistente: Adrián SilverDirección: Sergio Boris
Web: http://www.elperpetuosocorro.blogspot.com

PUERTA ROJA Lavalle 3636 Capital Federal - Buenos Aires - ArgentinaTeléfonos: 4867-4689

domingo, 31 de agosto de 2008


"Señorita Julia", en el Teatro Belisario.
Todos unidos con Strindberg
Una más que interesante re-visión del gran dramaturgo sueco.

Argentina luego del golpe de 1955. Argentina HOY luego de los avatares de “El campo” versus “El Populismo (justamente el primer Peronismo, haciendo un reduccionismo fácil, pero apropiado para esta reseña)”.
Acierto en la elección de esta versión libre de “La Señorita Julia” de Claudio Ferrari para reactualizar una potente obra y una siempre vigente lucha.

La lucha entre “Señores” y sirvientes. Empleados. “Obreros” como le hace decir a Julia en uno de sus tantos comentarios despectivos, lúbricamente despectivos. La lucha de clases en definitiva, aunque Marx siga asustando a lectores de diarios preconciliares y decimonónicos u otros dirigidos por un otrora periodista que puteó a Massera y hoy parece discípulo del bien fallecido Neustadt.

“Señorita Julia” condensa y me permito decir que amplía el sentido originario de la obra. La universalidad entre otros caracteres hace de un hecho estético uno artístico. La obra original por sí sola lo es. Pero es Strindberg y el dramaturgo sueco, paradojal, contradictorio. Extremista y ácido navega a dos aguas, entre el odio corrosivo de las clases bajas y el desprecio mutuo entre ambas. La dialéctica sirviente (obrero en Argentina pos-golpe de 1955) y clases dominantes (oligarquía según reducción ad hoc) escenificada en la cocina de lo que podría ser la de una estancia de “el campo” que supimos conseguir.

En esa noche larga, la más larga, donde supuestamente (hipócrita y gatopardísticamente) las diferencias se borran, ocurre todo lo contrario. Aparecen crueles y descarnadas, arropadas en disfraces. Juan sometiendo por única vez y para siempre a Julia, poéticamente vengando a su clase en su imaginario, pero la muerte y la locura religiosa presente desde el primer cuadro con la notable Maia Francia en el papel de Cristina nos indica o nos amplía el universo textual y de debate, feminismo, la sorpresa ante una nueva “actriz social”, la mujer que pretende estar en igual lugar que el hombre. “¡Habráse visto semejante pretensión!” Pobre Juan. Pobres obrer@s. No hay tal reivindicación.

Igualmente se revela la contradicción -“lucha” y de clases como alguna dirigente no se atreve a mentar- permanente con el pasado, en otra paradoja más, repetida en Argentina, en este país con nombre de mujer medio siglo después. Dos mujeres. Dos mundos. Lo nuevo (Julia con una sorprendente Laura Azcurra) y la vieja Cristina. Pero no hay síntesis en Juan. (Un muy creíble Caspar.)

Strindberg, socialista y antifeminista según comentan sus biógrafos, tenía grandes “desórdenes” espirituales que le llevaron a dos fracasados intentos de suicidio, una mezcla de Nietzsche y Cristianismo con su historia de padecimientos y carencias entre otros muchos circunstancias, hicieron de él un dramaturgo feroz e implacable, contradictorio, molesto. Ferrari y Ure lo reviven nuevamente para agrado de los amantes del teatro.

Juan Lucas Tossard para LRN.
Audio de nuestra emisión - viernes 15/8



Ficha Técnica:

Autoría: August Strindberg; Versión: Claudio Ferrari; Actúan: Laura Azcurra, Carlos Kaspar y Maia Francia; Diseño de vestuario: Estela Martelotta; Diseño de escenografía: Marcelo Valiente; Diseño de luces: Pablo Calmet; Realización de vestuario: Estela Martelotta; Fotografía: Andrés D`Elia; Diseño de imagen: Alan Berry Rhys; Asistencia de dirección: Andres Muller;Producción Ejecutiva: Eduardo Tatay; Supervisión: Alberto Ure; Dirección y Producción Gral: Claudio Ferrari

Todos los sábados a las 21 hs. en el Teatro Belisario, Av. Corrientes 1624.
Entrada $35 / Tel. Reservas: 4373-3465

martes, 26 de agosto de 2008

Una compleja obra en el Patio de Actores.
El vínculo de la locura

“El gran ceremonial” con la dirección de Miguel Guerberof, muestra las perversiones humanas en su máxima lujuria

Espacio abierto. Caja negra. Ambiente despojado, oscuro. Tres muñecas colgadas y cinco personas. Movimientos discontinuos. Canción de cajita musical. Luz tenue.

- ¡Mamá!, el grito rompe el silencio lingüístico.

Fernando Arrabal es un autor español sumamente controversial, y a su vez complejo de representar, debido a la inmensa carga emocional y psicológica que tienen los textos. Sus obras, como podemos observarlo en “El gran ceremonial”, acarrean personajes conflictuados que rompen con la norma establecida, y con los parámetros sociales a los que el público está acostumbrado. El sexo, el dolor, la lujuria, y el poder, funcionan como las motivaciones del ser.

Miguel Guerberof, elige una estética realista para la interpretación de los personajes, la cuál provoca una enorme contradicción en los espectadores. Por un lado, se sienten identificados porque observan en los mismos un comportamiento habitual, mientras que el significado de sus palabras y la justificación de sus acciones pertenecen a un mundo enfermo. Esa contradicción constante es responsable de la permanente incomodidad en el público, respecto de lo que están siendo testigos.

Por otro lado, los actores, cada uno desde su papel y lugar, tienen una gran entrega y un alto compromiso corporal durante toda la representación, desde los momentos que están en primer plano hasta los que permanecen callados en escena.
El escenario oscuro provoca la necesidad de llenarlo con los cambios bruscos en los tonos de voz y las intensidades de los personajes.

En la obra se inmiscuyen problemáticas psicoanalíticas como el complejo de Edipo y el sadomasoquismo. Estos componentes se interrelacionan en el rito llevado a cabo por madre e hijo. Él se convierte en un súbdito sexual y servil de su propia progenitora. Sale de su casa en busca de una nueva mujer para entregársela como trofeo, y ésta, se transforme en su nueva muñeca-esclava, satisfaciendo así todos sus deseos. Esas son sus leyes, su habitualidad. Su propia realidad compartida.

Conflictos psicológicos extremos conviven yuxtapuestos en los personajes. Estados de embriaguez en las grietas de la demencia humana. Los observadores partícipes desean escapar de ese mundo dionisiaco; no soportan la exposición de las peores perversiones humanas.

Roberta De Biase, para Los Restos del Naufragio.

Ficha Técnica
Elenco: Javier Montú (Cavanosa), Gaby Lerner (Madre), Vanesa Motto Guastoni (Syl), Laura Dozo (Lys), Alejandro Spangaro (Amante) / Asistencia Técnica y puesta de luces: Mabel Rosati / Escenografía y Vestuario: Carlos Da Silva / Entrenamiento Vocal: Graciela Hernández / Fotografía: Sol Navedo / Prensa: Simkin & Franco / Dirección: Miguel Guerberof
Funciones: domingos, a las 20:30hs. Patio de Actores: Lerma 568.

lunes, 25 de agosto de 2008

Manifiesto vs Manifiesto, de Susana Torres Molina y Marcelo Mangone.

Un infinito sin verdades

Un hombre de edad avanzada permite la entrada al espacio que conglomera diversas artes. Las mesas y la barra están ocupadas por consumidores/espectadores aún no identificados. Faltan cinco minutos para el horario estipulado del comienzo de la función. Se empieza a divisar a los que asistirán a la representación debido a la formación de la respectiva fila para adentrarse, por orden de llegada, a la sala.

El tic tac de un metrónomo organiza el ingreso del público que estratégicamente va eligiendo su silla. El escenario está compuesto por un tubo de oxígeno, dos televisores, cinco sillas con rueditas, un velador y una mesa.
Durante el transcurso de la obra se completará con la utilización del cuerpo de los actores como maniquíes escenográficos, cuando otro de sus compañeros lleva la voz de mando. Este es un hecho peculiar: los directores han decidido representar el binomio cuerpo/ arte de modo recitado, en muchos momentos de la obra. A partir de anécdotas, se plantean las expresiones, funciones y necesidades del cuerpo.
Procesos naturales (vida y muerte), alteraciones químicas (drogas y anabólicos), acciones placenteras (hacer el amor, reír y comer), y situaciones dolorosas (violencia y abandono). Diversas alteraciones físicas sobre nuestro soporte.

Preguntas como: ¿El cuerpo es arte? ¿El arte es creado por el artista?, permiten prorrumpir a Rudolf Schwarzkogler, representante del Accionismo Vienés :movimiento artístico que ejercía la violencia radical como estética a través de las manifestaciones públicas (performances). En la obra, el medio audiovisual nos permite ver algunas de ellas, como así también a un psicólogo que las descalifica como hechos artísticos. Además se intercalan imágenes de los actores en estados corporales tanto betas como alfas.

Un gran compromiso y concentración constante de los intérpretes. Tres energías en voces y cuerpos heterogéneos pero muy agradables en conjunto debido a esta diversidad.

Nada se establece, convive siempre la dialéctica, convergen las dos opiniones opuestas respecto de un tópico: Manifiesto vs Manifiesto.

El sonido constante de un metrónomo, organiza el egreso del público. Las mesas y la barra están ocupadas por consumidores que observan a los espectadores retirarse de la sala. Un hombre de edad avanzada permite la salida del espacio, el círculo se abre.
Roberta De Biase, para Los Restos del Naufragio

Marcelo Katz presenta “Ilusos" ,una propuesta sensible, ingeniosa y muy divertida en el Portón de Sánchez.

Papelitos surtidos

Cinco sueños yuxtapuestos tejen una trama de historias mínimas, que sin embargo funcionan como el eje a partir del cual se desocultan los personajes.

“Ilusos” lleva a escena historias que aún no existen, cristalizadas en sueños, siempre efímeros como vagas visiones de papel.

Recorre ingeniosamente los sentimientos de sus personajes, arma y desarma. Sorprende por la sutileza con que cada acto se presenta.

Con una puesta en escena excelente, llega hasta lo más íntimo del espectador quien se atreve a ser intérprete, ni bien un personaje lo interpela. Sobre la isla de papel en la que estos se despliegan.
“Ilusos” muestra la inmensa capacidad del hombre: el poder de superar las fronteras espacio-temporales para nombrar, y convertir ése discurso en “sueño”.

Es sin duda, una obra excelente, sensible y profunda. Con actuaciones magistrales, invita a experimentar la geografía empapelada en la que convergen aquellos hombres y mujeres ávidos de vida, a medio camino entre un presente constantemente borrado y un futuro que no se deja dibujar.
Cintia Mariscal, para Los Restos del Naufragio.

Ficha Técnica
Autores: Compañía Clun
Elenco: Irene Sexer, Luciana Wiederhold, Pablo Fusco, Sebastián Godoy, Juan Noodt.
Diseño de Escenografía: Cía. Clun y Gabriel Díaz
Realización de Escenografía y jefe Técnico: Gabriel Díaz
Diseño de Vestuario: Gabriela A. Fernandez
Realización de Vestuario: Marta Dieguez
Diseño y realización de Peinados: Fernando Ibáñez
Barbytólogo: Miguel Rur
Asesoramiento Coreográfico: Gabi Golberg
Diseño de Iluminación: Fernando Berreta
Música: Sami Abadi
Diseño Gráfico: Agustin Pérez Laspiur
Fotografía: Sol Levinas
Asistente de Dirección: Leonardo Quiroz
Asistente de Producción: Iris Intilangelo.
Productor asociado: BD cine
Dramaturgo y asesor de Puesta en Escena: Martín Joab
Dirección General: Marcelo Katz
Dirección: Sánchez de Bustamante 1034 Reservas: 4863-2848Funciones: Sábado 23 hs.

Danza – Teatro en la sala regenteada por Alberto Félix Alberto
Las pasiones del ánimo
en movimiento
¿Remedios contra el amor? o la reflexión del afecto.


Et vos, qui sero lapsum revocatis, amici,
quaerite non sani pectoris auxilia.
Fortiter et ferrum saevos patiemur et ignes,
sit modo libertas, quae velit ira, loqui.
Ferte per extremas gentes et ferte per undas,
qua non ulla meum femina norit iter.
Remedia Amoris.


Remedia Amoris, quizás la obra más importante de Ovidio –junto con Las Metamorfosis-, ha sido el eje de una restringida transposición al lenguaje de la Danza, producto de la investigación y el trabajo de la bailarina –y actriz-: Laura Sapriza Morán.

El texto escrito en el año 1 d.C., constituía un extenso poema perteneciente al género de la literatura didáctica latina, donde se enumeran normas básicas de conducta para sobrevivir a un amor desafortunado, complementándose con un escrito anterior del mismo autor, Ars amatoria.

Desde el título, las enunciadoras del espectáculo proponen una ruptura con el original, aquí se obtura la aseveración, postulando la crisis que toda interrogación instaura: no importan las respuestas, la jerarquía radica en la pregunta. Así, ¿Remedios contra el amor?, asienta su juego en la duda frente a la salida indemne de toda relación amorosa, las marcas impresas en la subjetividad de los personajes, producto de múltiples relaciones, aparecen en el escenario con una delicada combinación de interpretación dramática y movimiento.

Las bailarinas-actrices emplean una mixtura de técnicas pertenecientes a la Danza modernala contracción/relajación y la caída/recuperación- dibujando intensos fraseos sobre el escenario despojado que intiman al espectador; quien, sin dudas, saldrá afectado del espectáculo ante la interpelación constante.

El trabajo con el piso es otro aspecto destacable, no sólo por la interrelación que despliegan sobre él las bailarinas, también porque las características de iluminación permiten resaltar los pies y el cuerpo, destacando la coreografía y las formas bellas de los cuadros generados.

Dos mujeres formulan una relectura, invirtiendo cierta postura de género presente en el poema de Ovidio, actualizan el texto desde un estadio de la feminidad que se abre a la universalidad de la consecución del sentimiento.

El espectador no hallará las recetas que le permitan soslayar el peligro de estar vivo, pero encontrará una propuesta atractiva, creativa, y poco frecuente en la escena porteña.

Conrado Beretta, especial para Los Restos del Naufragio.

Ficha técnica
Idea y Dirección: Laura Sapriza Morán. /Coreografía e Intérpretes: Paula Budnik y Laura Sapriza Morán. /Asistencia: Paz Sapriza. /Música: Toña “La Negra”, Lila Downs, Lola Beltrán, Chavela Vargas, Roberto Carlos y otros. /Diseño de Luces: David Seldes. /Producción de Video: Santiago Cortabarria. /Maquillaje y Vestuario: Flavio Marasca. /Fotografía: Mariana Sapriza Morán.
Lugar: Teatro del Sur, Venezuela 2255 Reservas: 4941-1951

miércoles, 6 de agosto de 2008

"Como Blanca diosa", la nueva puesta del prestigioso director Hugo Urquijo, en el Teatro del pueblo.


De New Orleans a Banfield.

De como Blanche Dubois devino Ema/Rosa


La música de Sandro. Tal vez hablar de Sandro sea lo más apropiado. Éxitos de fines de los sesenta. La candidez de los años del amor, de la experimentación, del mayo francés y un mundo que se sacudía. Con estas marcas, Daniel Dalmaroni nos introduce a un viaje por la añoranza (¿locura? ¿bipolaridad?) de una mujer fanática de un ícono devenido en prócer de la música argentina.
Una planta escénica acorde, despojada; un espacio donde predomina el rosa. Todo es rosa y rosado. Ema también. Es Rosa. Rosa por casualidad y causalidad.

Como blanca diosa es la historia de un amor ideal, la locura del amor de una mujer por un hombre idealizado. Una estrella. "¡Stella de estrellas!" gritaba de alegría Blanche Dubois cuando llega a visitar a su hermana, quien podría ser Milvia (Cecilia Dopazo) para la ocasión.

Amor enloquecido y sufriente el de Blanche, amor de admiración y sobria bipolaridad el de Ema/Rosa.

La universalidad del Arte, del teatro en la acción, en clave de comedia en la obra de Daniel Dalmaroni, con la medida y filosa impronta de Urquijo.

Comedia y tragedia unidas por una manía. La manía del amor, de la búsqueda del amor ideal en el seno de dos parejas cotidianas, "de barrio".

¿Una relectura de A streetcar named Desire (Un tranvía llamado Deseo) o una parodia de la locura que embarga a la mujer que se siente sola en compañía, sojuzgada por el matrimonio burgués, que prefiere la "seguridad" de la institución a la soledad?
Acertadamente, las canciones de "Sandro de América" puntúan la obra, en consonancia con su desarrollo, "un mundo de vibraciones" de ensueño, "de sensaciones" que pululan en derredor, como un fantasma de alegría, pero que en definitiva nunca se desvanece, pero tampoco se concreta.

La decadencia de Blanche revisitada en Rosa, amargamente alegre, ilusa, raptada por extraterrestres, bipolar, con humor negro, con Graciela Dufau conducida magistralmente y un elenco acorde y muy bien acoplado.
Fanatismo, locura, en una búsqueda universal que "conduce a la dulce pena de sufrir", el encuentro de la felicidad.
Audio de nuestra emisión del viernes 25/7



Juan Lucas Tossard, para LRN
Ficha técnica
Actores: Ricardo Talesnik, Cecilia Dopazo, Graciela Dufau, Néstor Caniglia (Lionel Campoy)
Autor: Daniel Dalmaroni ; Prensa : Simkin & Franco; Asistente: Andrés Giardello; Producción: Jorge Dyszel; Asistente de dirección: Melisa Melcer ; Dirección: Hugo Urquijo.

martes, 5 de agosto de 2008

"Crudo", en No Avestruz.
La vida es puro teatro

José María Muscari se sube a las tablas renegando de ellas y afirma que no es ficción. Abre las puertas de su mundo de obsesiones y deseos.
Hace ejercicio, cocina, habla con su mamá y su papá, chequea mails, baila, canta y relata sus miedos más profundos, sus obsesiones y sus deseos.
José María Muscari comparte los pasajes de su vida en “Crudo”, la obra que escribió junto con su amiga, vecina y colega, Mariela Asensio, en la que, según sus propias palabras, lo muestra en toda su esencia.

Lo primero que llama la atención es que un hombre de teatro, con una prolífica producción y que este año saltó al circuito comercial de calle Corrientes, quiera hacer una obra a la que define como que “no es ficción”, en donde muestra “la vida misma”, “su” vida misma. Como si fuera un participante de un reality show recorriendo los programas de chimentos de la televisión del mediodía, habla de su vida familiar, de su miedo a ser obeso como su padre, de la relación con su madre, del cuidado obsesivo de su cuerpo en busca de una belleza que le quita el sueño y le hace ir al gimnasio todos los días, y cumplir con un estricto plan de alimentación basado en productos dietéticos y de marcas de primera línea. Esto no es ficción, son los temas que lo agobian. Como lo agobian también lo que puedan decir de él los críticos que juzgan su trabajo sin haberlo visto nunca. Como lo agobia el hecho de sentirse lindo y, sin embargo, solo, sin nadie con quien compartir su vida. Como lo agobia, la soledad que se incrementa cuando su computadora no funciona.
Muscari, en “Crudo”, no hace ficción, hace realidad. La realidad de millones de personas que sienten los mismos miedos que él, como el de ser reconocidos por la mirada del otro, aceptados y principalmente, amados y queridos. Quizás el espectador se sienta reflejado en ciertos pasajes, en otros, dejará que la propia obsesión de Muscari cobre vuelo y es ahí en donde deberá preguntarse sobre sus propios miedos y obsesiones. Es ahí donde entra la ficción, para interpelar la realidad, porque lo que hace Muscari junto con Asensio, es teatro. Un teatro con su vida misma.
Se nota que más allá de sus angustias, miedos, broncas y frustraciones, Muscari está contento con su vida. ¿El espectador que va a verlo, está contento con la suya?

Ricardo Sarmiento, para "Los Restos del Naufragio".

Ficha técnico artística
Dramaturgia: Mariela Asensio, José María Muscari
Actúan: Soledad Cagnoni, José María Muscari, Mariana Plenazio, María Soledad Tuchi
Diseño de luces: Matías Sendón
Realización de escenografía: Nicolás Botte
Asistencia técnica: Diego Casado Rubio
Asistente de producción: Diego Rinaldi
Asistencia de dirección: María Soledad Tuchi
Producción general: Héctor Bordoni
Coreografía: Gabriela Barberio
Dirección: Mariela Asensio
Web: http://www.crudoteatro.blogspot.com

Noavestruz
Humboldt 1857
Teléfonos: 4777-6956

sábado, 2 de agosto de 2008




Hermanecidos, con dramaturgia y dirección de Claudio Pazos
La sordidez del vínculo
En el Teatro Boedo XXI se presenta un espectáculo sombrío y sugestivo.

¿Cuál es el estatuto del lazo familiar? ¿Qué historias se ocultan detrás de todo núcleo interpersonal? ¿Qué dimensión posee el amor materno? Tales interrogantes parecen atravesar la obra en toda su corpulencia; es que en Hermanecidos, aparece la aberración como eje del conflicto que motoriza la representación.


Un trabajo impecable de los actores bajo la dirección de Claudio Pazos, propone al espectador el ingreso a la vida privada de dos hermanos que han padecido la exacerbación del amor materno en su máximo esplendor, entre los límites de la sujeción y la monstruosidad.
Ellos se proponen ahora vender el inmueble que han heredado, para ello, ofrecen una charla sobre las bondades de la casa a un grupo de posibles compradores. Los espectadores serán instados a participar desde la narración a través del artificio teatral desplegado en el espacio de la escena.
La platea, diseñada en medio del living de la casa, sillas en círculo dispuestas para la observación de los asistentes, posibilitan la permanente expectación del público ante la exposición del perturbado parentesco que une a los personajes. Las marcas del lazo maternal se materializan de manera vertiginosa entre acertados momentos de un humor sombrío, intercalados en la negrura total del texto. Poco a poco, el secreto será develado para sorpresa de los testigos, que hasta son convidados con una taza de té.
La sala constituye el ámbito teatral más que propicio para llevar a cabo este espectáculo, el Teatro Boedo XXI, se encuentra establecido precisamente en lo que fue una amplia casa del barrio.
Hermanecidos, a la manera de un precursor como Alfred Hitchcock, mantiene al espectador en un constante estado de suspense”, durante todo el espectáculo, postulando una recóndita reflexión acerca de las hilachas de una relación familiar.


Conrado Beretta, para “Los Restos del Naufragio”


Con Veronica Valle y Alfredo Rizo
Diseño de iluminación Ivan Nirich
Diseño Grafico Jorge Lopez
Asistente Carla Tarantino

Prensa: Castillo - Arango
Dramaturgia y Dirección Claudio Pazos

VIERNES 21 hs - Boedo XXI (Boedo 853) CABA - Reservas 4957 1400

miércoles, 30 de julio de 2008



"Asilo; para que vuelvas" , en el Teatro del Viejo Palermo.
La astucia del tiempo

Una propuesta multimedia que interpela al espectador desde el primer momento.

El último minuto de vida es vida
y no muerte anticipada
Nasim Hikmet

Nacer, crecer, reproducirse, morir.
Nacer, crecer, trabajar, alimentarse, reproducirse, alimentar, morir.
Envejecer y estar solo. El confín, al que se asoman las visitas titilantes. Esperar.
Esperar la muerte que ha invadido ya, los oscuros silencios, las miradas perdidas, los arcanos suspiros. Ser improductivo. Necesitar.

“Asilo; para que vuelvas” explora y confunde. Abre ventanas allí donde parecen levantarse muros. Desplegando espacios heterodoxos, utilizando vastas plataformas de sentido que inaugura el discurso del ausente, del olvidado.

Un conjunto de jóvenes actores se viven viejos, se viven solos.
El pasado protegido por el amante que no puede abandonar. El niño perdido que anuncia el noticiero, como metáfora de sus propias existencias, el ir y venir de los años, las fotos, las joyas. La espera, herrumbrosa, diletante, amarga.

Una obra para ver sin edades, asumiendo la lógica de lo que respira, de lo que vive y de lo que un día ha de morir.

Una historia sincera que impele a la reflexión. Casi erigiéndose como un espejo inconcluso en donde nuestra imagen se proyecta.

La astucia del tiempo que una vez inventado no podemos detener.
Una historia llena de huellas, de yuxtaposiciones, sin tiempo, sin espacios.
Una historia del hombre.
Cintia Mariscal, para "Los Restos del Naufragio".

Ficha Técnica:
Intérpretes: Cecilia Meijide, Gastón Filgueira, Nacho Bozzolo, Iván Schvetz, Laila Duschatzky, María Estanciero y Lalo Garavano; Vestuario: Laila Duschatzky, Prensa: Silvina Pizarro; Escenografía e Iluminación: Anibal Kelvo y Nacho Ciatti, Operador de Luces: Raúl Nogueira, Asistencia: Gabriel Noacco y Juan Ferreyra, Realización Escenográfica: El ensamble orgánico, Selección Musical y Tema Original: Nacho Ciatti; Diseņo Gráfico y Fotografía: Yamila Kliczkowski (Estudio guapabombón), Producción Ejecutiva: Gastón Filgueira; Estética, videoescenografía y dirección visual: vj_anibal kelvo, Idea, dramaturgia y dirección general: Nacho Ciatti
Teatro del Viejo Palermo (Cabrera 5567, los viernes a las 22).

Teatro - "El desafore, o fragmentos de un desencuentro"

Ser, entre el olvido y la memoria
La directora y dramaturga , Nora Goldberg , presenta un nuevo trabajo en La Ranchería.

“Un teatro no es más que un pacto
con el absurdo”
Julio Cortázar
“Instrucciones para John Howell”

¿Cuál es mi nombre? Si sabia, no nacía. ¿Lujuria o monotonía? ¿Morir o matar?
La mujer mira por detrás del velo, la cuarta pared casi quebrada, casi infranqueable.
Se suceden por fragmentos, metáforas vacías, palabras inconexas, plumas rojas y el humo de la locura.

Se visten, se desnudan. Se tocan, se miran, se preguntan. No hay respuestas, casi no hay historia. Sólo dos mujeres detrás del velo, la cuarta pared inconclusa.
El espectador escafandra, a intervalos reconocido, imputado; por momentos incorpóreo, huidizo, invasor.

“El desafore...” abre interrogantes que nunca concluye, inaugura una historia sin derrotero, llora un pasado que no nombra. Sólo fragmentos de un recuerdo que amenaza violentar el silencio del presente.

Fotos, brillantes imágenes robadas del aire.
Ambos cuerpos pierden sus fronteras, se suman, se sustraen. Son el eco de una vida que las une hasta matarlas.

Una madre convocada por el ruidoso crujir de los cristales, el accidente bajo la pisada firme de quien niega.

Ambas instauran el minuto donde el olvido y el recuerdo insisten en un abrazo fatal. Ambas se pierden detrás del velo, bajo la luz enmohecida que las moja. Ambas intentan olvidar, sortear el obstáculo de “ser humano”. Renunciar a la existencia. Sobrevivir.

Cintia Mariscal, para "Los Restos del Naufragio"

Ficha técnica:
Actúan: Mónica Alba y Daniela Casalla
Diseño y realización de escenografía: Alejandro Szklar
Diseño y realización de vestuario: Cecilia Senno
Diseño de luces: Víctor Carreira
Diseño y realización de imágenes: Daniela Casalla
Música original: Norberto Moreno
Asistente de dirección: Paula Ligüero
Dramaturgia y dirección: Nora Goldberg
Prensa: Castillo – Arango
Teatro La Ranchería
México 1152
Reservas: 43825862